PLAYA DE LOS MOZOS Una cala que encierra un gran misterio

PLAYA DE LOS MOZOS

En Fuerteventura tenemos la suerte de contar con un litoral para todos los gustos. El abanico es tan amplio que, tanto si lo que buscas son esas famosas y extensas playas de arena fina, como si lo que te apetece es pasar las horas en una solitaria cala, donde no llegue la cobertura telefónica, seguro que encontrarás tu playa ideal. Hoy nos vamos a la costa Oeste de Fuerteventura, concretamente a una de las playas más salvajes y misteriosas de la isla: La playa de los Mozos. 

La playa de los Mozos.

La Playa de los Mozos se encuentra en la desembocadura del barranco que le da su nombre, a unos 2 kilómetros de la Playa del Valle, en el municipio de Betancuria. El barranco de los Mozos es la línea divisoria entre los municipios de Betancuria y de Puerto del Rosario. En el barranco hay un manantial de agua dulce, y por ello, como en tantos otros barrancos de la isla, los mahos utilizaban los pastos cercanos para llevar a su ganado caprino. Todavía existen vestigios arqueológicos de la cultura ganadera de la época prehispánica.

La Playa de los Mozos es una cala aislada, ideal tanto para practicar nudismo tranquilamente como para hacer fotos nocturnas, pues aquí no hay contaminación lumínica. La playa no dispone de ningún tipo de servicio, por lo que hay que extremar las precauciones a la hora de darse un chapuzón. Cuenta con algo más de 200 metros de longitud, y está compuesta de arena negra y callaos.

PLAYA DE LOS MOZOS

Para llegar a la playa de los Mozos hay que coger la pista de tierra que sale a la derecha, antes de llegar a  Aguas Verdes en dirección Norte. Para recorrer los 2 kilómetros que separan la Playa del Valle, de la de los Mozos, lo más rápido es hacerlo en un vehículo todoterreno. Sin embargo, hacer este recorrido a pie, bordeando la costa, es un auténtico placer, en el que disfrutaremos de unas maravillosas vistas. 

Además de ser, esta playa, un enclave privilegiado para los amantes de la pesca, ha sido lugar de uno de los hallazgos más misteriosos de la isla. Aquí se encontró un ataúd. Incluso hubo una cruz que nos recordaba este hallazgo.

El misterio del ataúd de la playa de los Mozos

El suceso que acaeció a finales del siglo XIX, en la playa  majorera de los Mozos, tuvo en vilo a medio país durante el verano de 1896, incluso la prensa de la época se hizo eco de lo sucedido.

El 16 de mayo de 1896 un vecino de Casillas del Ángel encontró un ataúd en la playa de los Mozos. Así se pudo leer en el periódico La Opinión del Martes 26 de Mayo de 1896.

EL MISTERIO DE LA PLAYA DE LOS MOZOSNuestro celoso corresponsal en Puerto Cabras, en carta fecha 23 del actual, que recibimos ayer, nos comunica que en la tarde del 16, hallándose pescando en el paraje desierto que denominan “Playa de los Mozos”, un vecino de Casillas del Angel, vio venir flotando en dirección a tierra un objeto largo, al parecer una caja, que con gran trabajo pudo poner en tierra. Creyendo contendría objetos de valor la custodió toda la noche, sin abrirla por carecer de herramientas para ello y al siguiente día, 17, consiguió hacerle uno o dos agujeros por sus extremos, pudiendo ver entonces que la caja contenía un cadáver.

Horrorizado con tan inesperado hallazgo se apresuro a poner el hecho en conocimiento del Juzgado municipal de Casillas del Angel, personándose en el sitio donde la caja se encontraba el Juez municipal, acompañado del cura párroco y algunas personas de significación en el pueblo, procediéndose a la apertura de la aludida caja que era de plomo, conteniendo una de madera y otra de zinc, dentro de la cual se halló, ya principiando a descomponerse, el cadáver de una joven al parecer de 18 a 20 años, con falda ordinaria, de color, un pañuelo sujetando las mandíbulas, descansando la cabeza de magnifica cabellera negra en una almohada forro basto, guantes de cabritilla y medias negras, camisa y además y un saco de poco valor con encajes en el pecho y cuello.

En vista del estado de la fallecida, el juez dispuso que se le diera sepultura en la misma playa.

A los dos días de aparecer en la prensa, el extraño suceso, llegaron a la playa de los Mozos diversas autoridades judiciales, procedentes de Las Palmas. Exhumaron el cuerpo de la joven, e hicieron una examen in situ. Presentaba una gran herida en la frente, de la que no pudieron precisar si fue producida por arma cortante o contundente. La mujer además tenía las cuencas de los ojos vacías. 

Las ropas no tenían marcas, solamente en el pañuelo que sujetaba las mandíbulas figuraba una V. que coincide con la primera letra del nombre de la difunta, Vincenza, y la primera del apellido de su esposo, Vellavelle. 

La mujer estaba envuelta en unas sábanas. 

Unos días más tarde, en el diario La Opinión del 6 de junio se recoge la siguiente noticia.

MISTERIO - PLAYA DE LOS MOZOS

Lavada, por orden del Juzgado de instrucción, la sábana que envolvía interiormente las extremidades inferiores del cadáver aparecido en aguas de Fuerteventura, se lee en uno de los extremos de la misma, la siguiente marca: Vapor Messapia.

Queda probado que el crimen, si existe, fue cometido a bordo de dicho buque, en la travesía del Río de la Plata a este puerto.

El gran revuelo que produjo el hallazgo y las habladurías tuvieron como final una explicación, un tanto peregrina que, por lo menos, provocó que se dejara de hablar del tema.

En el diario el Liberal de Tenerife se publicó un extenso artículo a tres columnas, del cual dejamos unas notas. 

Si quieres descargarte el artículo completo pincha en la imagen.

EL MISTERIO DE LA PLAYA DE LOS MOZOS 7

El hermano de la víctima, el italiano Dr. Boeri, declaró que la muerte de Vicenta Boeri de Vallebella ocurrió de forma natural 

Mi hermana – ha dicho el Dr. Boeri – padecía de estreñimiento, enfermedad muy corriente en todas las mujeres que han residido algún tiempo en Buenos-Aires. 

De esta capital salió con dirección a Europa, por prescripción facultativa acompañada de su esposo y de dos hijos, con objeto de restablecer la salud de los últimos, (…) 

Continúa relatando el artículo que es costumbre hacer una fiesta en el buque, con todo el pasaje y el personal de a bordo. La señora Boeri declinó la invitación, pero, debido a la insistencia del capitán, terminó aceptando. Esta fiesta fue nefasta para su salud y el médico le recetó un purgante salino, que no le hizo efecto. 

En tal situación permaneció hasta que, un día antes de llegar el Messapia a este puerto de Las Palmas, falleció de obstrucción intestinal, sin que se tratara de partos ni de cosa semejante.

En este puerto se quiso dar sepultura al cadáver, pero dificultades surgidas en la práctica de la autopsia a bordo y temeroso el capitán de que se pudiese alterar la salud del pasaje, le obligó, de acuerdo con el esposo de la señora fallecida, a llevar el cadáver a Génova. Para eso se prepararon las cajas en este puerto.

A los pocos días de haber zarpado el Messapia, de Las Palmas, el olor en el barco se hacía insoportable, cuestión que preocupó al capitán del barco. Así que decidieron por la salud de todo el pasaje tirar el ataúd por la borda, llegando hasta la costa de Fuerteventura.

El Dr. Boeri se acercó a finales de agosto de ese año, hasta la playa de los Mozos. Allí colocó una cruz y una lápida con la siguiente inscripción: 

“D. E. P. la señora Vicenta B. de Vallebella, 6 de Mayo de 1896.”

 

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