LOS CARNAVALES DE FUERTEVENTURA Las fiestas más esperadas del año

SARGORIÁS

SARGORIÁS

Los Carnavales son, sin lugar a dudas, las fiestas de mayor efervescencia colectiva del año. También son las más esperadas en la isla.

A día de hoy, no se conoce a ciencia cierta, cuales fueron los orígenes del Carnaval. Algunos investigadores sitúan sus inicios hace más de 5000 años, en Sumeria y Egipto, con ceremonias similares a las que se desarrollarían en la antigua Grecia y en el Imperio Romano. Desde Italia se expandió por toda Europa. 

No obstante todas las versiones que se adentran en las raíces de esta manifestación cultural coinciden en que, se trataba de una fiesta pagana muy antigua, celebrada en invierno, y relacionada con la cosecha.

El Carnaval tiene como característica central el gozo, la abundancia y el que estaba permitido llevar a cabo toda clase de excesos, lo que contrasta con el posterior período de Cuaresma.

Gala Drag Queen – Corralejo

Gala Drag Queen – Corralejo

Se piensa que el término Carnaval proviene del latín medieval carnelevarium que significa “quitar la carne”, en referencia a la prohibición religiosa del consumo de carne durante la Cuaresma. 

Sin embargo, tenemos un sinónimo que nos da un origen más exacto: Carnestolendas, que procede del latín “Domenica prima carnes tolendas”, que se puede traducir como “el primer domingo antes de quitar las carnes”. 

Otros lingüistas establecen su origen en las ofrendas que hacían algunos pueblos semitas al dios Baal, al que ofrecían animales, sangre, etc. De estos ritos surgió el vocablo “Karn-a-Baal”, transformándose posteriormente en Carnaval.

En la Edad Media se produjo la “teatralización” del Carnaval, los participantes se colocaban mascaras y se disfrazaban de personajes destacados, incluso elegían un rey, que era centro de las burlas y al que tiraban todo tipo de sustancias, entre ellas, aguas sucias y comida.

ARRETANKOS

ARRETANKOS

A Fuerteventura el Carnaval llegó tras la conquista franco-normanda. Son escasas las referencias documentales que cuentan como los habitantes de la isla, pasaban estas fiestas de invierno. 

Uno de los primeros datos está fechado en 1569. Aquel año se ordenó que “ninguno se divirtiese acaballo, que no se arrojasen naranjas, ni limones”. Esta prohibición fue una medida de respeto hacia la muerte del príncipe Carlos de Austria, hijo de Felipe II.

Como el consumo de carne se acrecentaba durante los carnavales, en Fuerteventura se regularon los precios para evitar la especulación.

313 Legajo 6, f. 55, 22 Marzo 1704. Villa de Betancuria.

(…)

Llegada la época de Pascua y Carnal, se debe poner precio a la carne, y hallándose la isla falta de ganado de todo género, (…) acordaron que el castrado se ponga a seis cuartos, el macho y cabra a cinco, camella a tres y medio y el resto sin postura, por no haber ganados de ellos,(…)

También desde el verano anterior se hacían las previsiones de la cantidad de reses que necesitaba la isla. En el siguiente acuerdo del cabildo vemos como se reparten 400 reses entre los criadores de la isla

293 Legajo 6· a, f. 224, 22 julio 1780. Villa de Betancuria.

(…) 

Los Diputados de la Capital expresan la falta de carne que hay en ella (…) esta Capital tiene suficiente abasto con 400 reses, teniendo en cuenta los días de Pascua y Carnestolendas, en que se consume más que en otros días regulares, determinaron repartir las reses de la forma siguiente: criadores de la Capital diez, Tesegerague, Agua de Bueyes, Antigua, Ampuyenta, Tetir, Lajares, Tefía quince cada uno; Casillas de Morales, Oliva y Villaverde veinte; Pájara cuarenta; Tiscamanita venticinco; Tostón diez; Tindaya ocho y Pocetas; diez, sin que por ello dejen de abastecer en cada lugar la respectiva carnicería.

Mientras que en las otras islas del archipiélago, sobre todo las más pobladas, los carnavales, en el siglo XIX y principios del XX, se celebraban con ostentosas fiestas en teatros y casinos, en Fuerteventura se seguían festejando de manera más humilde. Aquí se reducían a realizar fiestas privadas con grandes banquetes.y a salir a la calle vestidos con trajes extravagantes. 

Los burgueses lo celebraban casi desde Navidad, haciendo bailes en sus casas. Era una manera de relacionarse y estrechar lazos entre personas de un mismo status social.

Los más humildes solo se permitían el lujo de festejarlo durante cuatro días. Recorrían las calles de los pueblos, en grupos de cuatro o cinco personas, cantando, bailando y, sobre todo, bebiendo. Los que no tenían dinero para hacerse un disfraz se ponían caretas de cartón, un pañuelo en la cabeza o un cinturón a modo de bandolera. 

Estaba prohibido el uso de vestiduras de sacerdotes y trajes de funcionarios públicos. También que los enmascarados llevasen armas, ya sea por las calles o en los bailes.

Los majoreros se acercaban a otras islas para comprar telas, máscaras, bebidas y comidas más especiales de lo habitual. 

José Rial escritor y farero de la isla de Lobos, entre 1913 y 1916, nos acerca de la siguiente manera a como se festejaban los Carnavales en Fuerteventura, en aquella época.

El Carnaval se ha suspendido este año en Corralejos. Los barquitos han recorrido en balde la Bocaina. (…)

Han quedado guardadas en los grandes arcones las caretas compradas en Arrecife, el pan, que es el lujo extraordinario del Carnaval, (…). El señor Patricio está desesperado, porque su cargamento de mazorca y ron no tendrá salida. Y las rondas de mozos se han alejado en silencio hasta el Cotillo, por el camino de Los Lajares, para gozarse el Carnaval en Tostón, ya que en Corralejos este año no se celebra.

(…) En todas las casas se preparaban unos Carnavales rumbosos, y ya estaban dispuestas hasta las largas mesas que se colocan ante las puertas para convidar a las rondas, (…) 

Posteriormente, durante el franquismo, los Carnavales sufrieron una dura etapa de prohibición, aunque siempre hubo alguna forma ingeniosa de saltarse estas privaciones. En 1975 las fiestas de las Carnestolendas resurgieron con todo el auge, convirtiéndose, a día de hoy, en las celebraciones más esperadas del año, con actos tan singulares como los Arretrankos y los Achipencos.

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