La Vela Latina Canaria en Fuerteventura

La vela latina es una técnica ancestral de navegación. Tiene sus raíces en las antiguas civilizaciones mediterráneas, siendo utilizada por fenicios, griegos y romanos. Su diseño único destaca por contar con una vela triangular sujeta por una larga verga o asta, que se inclina en ángulo respecto al mástil. Esta disposición permite aprovechar de manera eficiente el viento, facilitando la navegación en aguas costeras y favoreciendo maniobras ágiles.

Una de las características más notables de la vela latina es su capacidad para ser arriada e izada rápidamente. Este atributo se ha revelado invaluable en la pesca tradicional, en especial en embarcaciones en las que la velocidad y agilidad son esenciales.

En Canarias la Vela Latina no es solo un modo de navegación sino que, desde hace más de 160 años, se ha convertido en un deporte autóctono que acoge a un sinfín de curiosos.

 Vela Latina Canaria en Fuerteventura
Vela Latina Canaria en Fuerteventura

¿Cómo surgió la Vela Latina en Canarias?

La navegación tuvo un papel crucial en el desarrollo del archipiélago desde el siglo XIV. La presencia de la vela latina en Canarias se teje en los intrincados hilos de la historia y está estrechamente ligada a la época posterior a la conquista castellana.

Desde la llegada de los europeos a canarias, innumerables navíos se acercaban a nuestras costas cargados de mercancías. Sin embargo, estos imponentes barcos contaban con un gran calado.

Recordemos que el calado de una embarcación es la distancia vertical medida desde la línea de flotación hasta la parte más baja del casco, representando la profundidad sumergida de la nave.

Vela Latina Canaria en Fuerteventura

Esta característica de los navíos que llegaban de Europa dificultaba su acercamiento a los muelles locales. 

Fue en este contexto donde las embarcaciones pequeñas equipadas con una única vela latina tomaron su protagonismo. Se convirtieron en los verdaderos artífices de la logística entre los buques y tierra firme. Se empleó estas pequeñas embarcaciones para facilitar el transporte de mercancías y pasajeros entre los buques y la costa, y viceversa.

Los botes eran ligeros, rápidos y versátiles. La navegación con vela latina requería de una habilidad especial por parte de los navegantes que se evidenciaba en su capacidad para maniobrar con precisión, incluso en condiciones climáticas desafiantes. Las embarcaciones provistas de vela latina no solo eran utilizadas para las labores de cabotaje sino que se adaptaban muy bien a la navegación en bolina (contra el viento) y a los cambios bruscos que los vientos hacen por la costa.

Vela Latina Canaria en Fuerteventura

La utilización de botes a vela latina no solo fue una solución pragmática sino también una herramienta eficiente. Los constantes vientos costeros favorecieron su empleo, permitiendo un ahorro significativo de tiempo y esfuerzo en comparación con los botes a remo. Estos pequeños veleros, ligeros y veloces, se convirtieron en aliados inseparables de la actividad económica y social de las islas.

Los botes de vela latina también tuvieron un papel fundamental en el desarrollo de los pueblos. Ante la carencia o ineficiencia de las comunicaciones terrestres en Fuerteventura, estas pequeñas embarcaciones, con no más de 10 metros de eslora, se erigieron como protagonistas esenciales en el traslado de personas y mercancías a lo largo y ancho de la isla. 

¿Cómo surgió la Vela Latina como deporte?

El surgimiento de la Vela Latina como deporte se remonta a finales del siglo XIX. Estuvo impulsado por la revolución industrial y el desarrollo de extensos muelles e infraestructuras portuarias. En ese periodo, la creciente demanda de embarcaciones más pequeñas destinadas al transporte de carga, descarga de mercancías y traslado de pasajeros generó una intensa competencia entre los boteros locales. Estos enfrentamientos, conocidos como “pegas”, eran disputas para determinar cuál embarcación era más cómoda y rápida.

Un ejemplo ilustrativo de estas competiciones se relata en un incidente entre dos botes llamados Zorrilla y Calamar en el puerto de Tenerife.

Hay en nuestro puerto dos botes llamados, el uno Zorrilla, y el otro Calamar. Antojóse el jueves á sus tripulantes probar cual de ellos era mas velero y de mejores condiciones; y un testigo presencial de la regata nos dice que Zorrilla, á pesar de haber dado una gran ventaja á Calamar, no sólo le alcanzó en seguida, sino que le pasó por delante cuantas veces quiso. No faltaron en el muelle algunos unionistas que se retiraron cari-acontecidos creyendo ver allí un aviso del infierno.

Esta rivalidad y la búsqueda constante de mejorar las prestaciones de las embarcaciones en competición sentaron las bases para la transformación de la Vela Latina en un deporte reconocido.

La Vela Latina, como deporte autóctono, se desarrolla en un área designada como campo de regatas, donde varios botes compiten dando vueltas. La cantidad de vueltas requeridas varía según las dimensiones del campo de regatas. El vencedor de la regata es el que llega primero a la meta o el que logra el mejor tiempo.

Vela Latina Canaria en Fuerteventura
Vela Latina Canaria en Fuerteventura

La primera regata documentada que conocemos tuvo lugar en 1863, durante las festividades de Santiago Apóstol en Santa Cruz de Tenerife. El periódico “El Guanche” describió parte del programa festivo de la siguiente manera:

Se nos ha asegurado que para solemnizar el 2S del mes actual, día del Apóstol Santiago, patrono de es ta Ciudad, y aniversario de la derrota de Nelson en estas playas (en 1797), se preparan algunos festejos públicos.

Parece que los edificios públicos de esta Capital, estarán adornados con cortinas durante el día y por la noche con luminarias; que la función religiosa se hará aun con más ostentación y solemnidad que la del día de la Cruz, asistiendo el Ayuntamiento, que con tropa y música conducirá el pendón: al medio día tendrá lugar una regata de botes, habiendo además una cucaña marítima, y por la noche se quemarán en la Rambla de Ravenel algunos fuegos artificiales…

A partir de ese momento, numerosos pueblos costeros en Tenerife, La Palma y Gran Canaria incorporaron a sus fiestas locales regatas de botes y candrays.

El día 23, numerosa concurencia congregose por la tarde en la esplanada del muelle, y calle de la Marina, para ver la regata de botes y candrayes que cruzando nuestra hermosa bahía se dirijan hacia el Muelle para recojer allí el premio de su victoria.

El Noticiero – Domingo 5 de Mayo de 1895

Aunque ha pasado más de un siglo y medio desde las primeras competiciones de botes de madera, la esencia de la Vela Latina ha persistido con su forma tradicional de navegación. Esta consiste en navegar de sur a norte, en contra del viento, realizando ceñida o bolina, es decir, manteniendo un ángulo de 45 grados respecto a la dirección del viento.

La temporada de regatas de Vela Latina está estrechamente ligada a los vientos alisios. Es importante destacar que entre abril y noviembre, los vientos alisios soplan con mayor fuerza en Fuerteventura. Estos vientos atlánticos, frescos y constantes, desempeñan un papel fundamental al mantener una temperatura suave en la isla, alejando los intensos calores del verano de estas tierras. Este factor no solo contribuye a las condiciones óptimas para la práctica de la Vela Latina, sino que también añade un elemento característico a las festividades náuticas de la isla.

Vela Latina Canaria en Fuerteventura

Aunque las dimensiones de las embarcaciones de vela latina abarcan un rango amplio, generalmente entre 2,5 y 10 metros de eslora por 1 a 2 metros de manga, en el contexto de las regatas de Vela Latina Canaria se destacan dos modalidades principales: los botes y los barquillos.

Los botes se caracterizan por tener una eslora más extensa, alcanzando los 8,55 metros de proa a popa, con una manga de 2,51 metros. La participación en una regata de Vela Latina Canaria con este tipo de embarcación requiere una tripulación mínima de 8 personas, siendo posible hasta un máximo de 12.

En la década de los años 80 del siglo pasado, se introdujeron regatas de vela latina con embarcaciones de dimensiones más reducidas. Estas embarcaciones más pequeñas se conocen como barquillos.

Los barquillos presentan una eslora de 5 metros y una manga de 2 metros. La tripulación necesaria para operar estos barquillos es de al menos 3 personas, con un máximo permitido de 4 participantes en las regatas. Este cambio en las dimensiones de las embarcaciones brindó una nueva dinámica a las competiciones de vela latina en Canarias y son las que se practican en Lanzarote y Fuerteventura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *