La Tabaiba

La Tabaiba

Tabaiba

Tabaiba

En Canarias se le llaman “tabaibas” a un amplio grupo de plantas de la familia de las Euphorbias, destacando en la isla de Fuerteventura dos especies ampliamente distribuidas que son: la tabaiba dulce (Euphorbia balsamífera) y la tabaiba amarga (Euphorbia regis‐jubae).

En las crónicas que escriben los conquistadores normandos se hace referencia a estas y otras plantas que encontraron por Fuerteventura, así como a su característico caústico latex.

“El país está lleno de otros árboles que destilan una leche medicinal, a manera de bálsamo (tabaibas) y otros árboles de maravillosa hermosura, (El cardón) que destilan más leche que cualquier otro árbol, y son cuadrados de varias caras y sobre cada arista hay una hilera de púas a manera de zarza, y sus ramas son gruesas como el brazo de un hombre, y cuando se corta, está lleno de leche de maravillosa virtud.”

Las tabaibas han sido utilizadas desde los aborígenes hasta la actualidad para multitud de usos, tanto medicinales, como método de pesca, planta forrajera para las cabras…, esto ha hecho que se reduzca la cantidad de ejemplares que podemos encontrar hoy en día. Pero el mayor enemigo de estas plantas fue el empleo de las tabaibas como combustible, cuando empezaron a proliferar los hornos de cal en Fuerteventura. A este hecho se unió la producción en los hornos alfareros y los hornos de teja y de cerámica. Actualmente su presencia es más prólifica en la zona sur de la isla, en Pájara encontramos el Risco de las Tabaibas cuyo nombre hace honor a la cantidad de tabaibas que allí se encuentran. Otras localizaciones majoreras que hacen referencia a estas plantas son: Barranco del Tabaibejo (Pájara); Caleta dela Tabaiba (Tuineje); Filo de Las Tabaibas (Betancuria); Morro de Las Tabaibas (Puerto del Rosario); Morro La Tabaiba (Antigua); Morro Las Tabaibas (Tuineje); Rincón de Las Tabaibas (Pájara).

El dramaturgo Miguel de Unamuno nos hace una descripción muy detallada de esta planta;

“otro verdor amarillento, pálido, el verdor de las tabaibas”, “La tabaibas remeda en pequeño -pues es una mata- al drago … Surgen sus tallos y se ramifican sin brotes ni hojas, y sólo en las extremidades, en las puntas de las últimas ramificaciones, una coronita de quince o veinte hojitas, sencillas, irradiando de un centro, y en medio la flor, una flor amarilla y luego el fruto.” Describe su savia como “un jugo blanco, lechoso, como el de la lechetrezna, un fuego pegajoso y cáustico”, “jugo de los huesos calcinados de la tierra volcánica que surgió del fondo de la mar”; “la leche acre y cáustica de la tabaiba es tuétano de los huesos de esta tierra sedienta” “hay que alimentar el espiritu con leche de tabaiba”.

Para distinguir las tabaibas dulces de las tabaibas amargas.

La tabaiba dulce es un arbusto de hasta dos metros de altura, de tallos grisáceos muy ramificados desde la base, lo que le da un porte achaparrado.
En las tabaibas amargas las ramas se separan del suelo a partir de un tronco principal que le da a la planta un porte más esbelto.
Las hojas de la tabaiba dulce se agrupan en rosetas en los extremos de las ramas. Estas rosetas son más redondeadas que las de la tabaiba amarga.
En la tabaiba dulce en el centro de la roseta de hojas se desarrolla la inflorescencia de pequeñas flores amarillas, que forman un único fruto rojizo, en tricoca. En la tabaiba amarga se desarrollan varias tricocas juntas.
En verano  las tabaibas pierden sus hojas a consecuencia de la elevada insolación y las escasas precipitaciones. Se trata de un mecanismo para evitar la pérdida de agua por transpiración.

Usos tradicionales de las tabaibas:

– Como método de pesca tradidional llamada embroscar o envarbascar, que consiste en el aprovechamiento de los charcos naturales que deja la bajamar, o en el cierre con paredes de piedras de las pequeñas calas donde quedan algunos peces. Luego se le echaba al agua el jugo de la tabaiba que llamaban “cerote”, cuyas cualidades venenosas adormecían a los peces, posibilitando así su captura por medio del apaleamiento de las piezas.

–  Para fortalecer las encías y como emoliente y salivatoria, para lo cual hay que dejar secar la leche de tabaiba al sol, formándose una pasta de consistencia chiclosa que se mastica.
– Para uso dermatológico para sanar verrugas y callos, heridas o grietas de la piel al ser aplicada directamente sobre la epidermis.
– Para tratar el catarro, diluyendo el látex en aceite y haciendo una cataplasma que se aplica sobre el pecho.
– Picaduras de espinas o astillas de madera, aplicando una cataplasmas del látex de la tabaiba amarga.
– La leche de tabaiba dulce es un antídoto para los efectos del látex cáustico del cardón y la tabaiba amarga.
– Para fabricar “tomisas” con la corteza de ejemplares grandes de tabaiba. Las tomisas son una especie de cuerda que se utilizaban en la fabricación de techos de las casas antiguas majoreras.
– Como “pegamento” en la fabricación de trampas para pájaros, muy usada en épocas de hambruna.

La palabra “tabaiba” es la transcripción literal de los nombres tabaiva, tabaliba, tabayba, tabayua, tabayva, taybayba, thabbayba, tobaiba, tobaibo, trabaya, tubayba, derivados de la lengua amazigh  (lengua hablada por los mahos).

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