La mariposa monarca en Fuerteventura

Fuerteventura es la segunda isla más extensa del archipiélago canario. Su cercanía a África, y su orientación en el sentido de los vientos alisios (NE-SO), son las causantes de la extrema aridez y las escasas lluvias, que tanto caracterizan al paisaje majorero. Todo esto se traduce en el pobre desarrollo de plantas que sean capaces de nutrir una extensa variedad de mariposas diurnas. Tan solo se han contabilizado una veintena de taxones de mariposas en Fuerteventura.

De todas las mariposas, que pululan por los cielos majoreros, la mariposa monarca es, sin duda, la más vistosa de todas. No es raro ver individuos aislados de mariposas monarca casi todo el año en las zonas bajas y en las medianías de la isla, así como en ecosistemas antropogénicos ya sean parques o jardines.

Estas y otras mariposas desempeñan un papel fundamental en la floración de las plantas. 

¿Cómo es la mariposa monarca?

La mariposa monarca (Danaus plexippus) es un artrópodo lepidóptero que mide entre 9 y 11 centímetros de longitud. Se caracteriza, sobre todo, por poseer unas alas de color anaranjado brillante recorridas por líneas negras. Asimismo, el borde posterior de las alas, la cabeza, el tórax y el abdomen presentan filas de puntos blancos muy llamativos y característicos.

Esta especie presenta dimorfismo sexual. Las hembras tienen venas más oscuras y anchas en sus alas, por otro lado los machos son más grandes y poseen una mancha negra en el centro de cada ala trasera

A pesar de que las mariposas monarca son capaces de depositar sus huevos en diversos taxones de plantas, prefiere la presencia del algodoncillo (Asclepia curassavica), una planta ornamental introducida y naturalizada en las islas. De ellas se alimenta tanto la larva como la mariposa. Además de proporcionarle los nutrientes necesarios la planta aporta, a la mariposa monarca, sustancias tóxicas impregnando a la larva de un olor y sabor desagradables. Esto le permite mantener a los depredadores alejados.

¿Cómo reconocer huevos y larvas de mariposa monarca?

 Karen Oberhauser nos da algunas pistas que pueden ayudarte a identificar huevos y larvas de mariposa monarca. 
Lo primero es buscarlas en plantas del género Asclepias.

Generalmente, las hembras ponen sus huevos en el envés de las hojas de algodoncillos jóvenes, de manera que éste suele ser un buen lugar para encontrarlos. Los huevos son de color amarillo-crema claro, con una serie de bordes longitudinales.

Un indicio característico de la presencia de larvas nuevas es un diminuto agujero en medio de la hoja, en tanto que las larvas maduras tienden a comer las hojas por las orillas. 

Si aprendes a reconocer las hojas “mordidas por mariposas monarca” tendrás más éxito en la búsqueda de larvas. Asimismo, cuando se observan mariposas monarca adultas en un área donde hay algodoncillo, es muy probable que también encuentres huevos o larvas.

Las orugas de la mariposa monarca tienen franjas transversales negras, amarillas y blancas que parecen anillos. Muestran pequeños orificios denominados espiráculos. Los espiráculos se conectan a una red de tráqueas, que transportan oxígeno por todo el cuerpo de la larva. 

Las larvas de la monarca poseen dos pares de filamentos (uno en la parte delantera y otro en la trasera) que funcionan como órganos sensoriales, y que no son antenas.

La migración de las mariposas monarca

La belleza y el gran porte de las mariposas monarca hacen que sean  muy populares a nivel mundial, pero no es el único motivo. Otra característica que fascina de este pequeño animal es su impresionante capacidad de vuelo. 

Se ha observado, en distintos lugares de Norteamérica, mariposas volando entre 600 y los 1250 metros de altitud, ascendiendo en corrientes térmicas entrando incluso en las nubes.

Cada año entre 100 y 140 millones de mariposas monarca migran unos 4000 kilómetros. Inician su viaje en el sur de Canadá y el norte de los Estados Unidos de Norteamérica llegando al eje Neovolcánico del centro de México. Allí pasarán el invierno y retornarán al norte en la primavera, siguiendo patrones de vuelo heredados y basados en una mezcla de ritmos biológicos y la posición del sol en el cielo.

Al igual que la vanesa de los cardos, otra mariposa migratoria, la migración de las monarcas es una carrera de relevos. La generación que parte hacia el norte o el sur no es la misma que la que llegará a su destino. 

Si a esta capacidad de vuelo le unimos su longevidad, unas 6 semanas, es fácil entender su potencial para expandirse desde Norte América hasta otras zonas del globo, entre ellas Australia, Nueva Zelanda, e Indonesia. También hacia Canarias. 

Hay constancia de la existencia de mariposas monarca en Fuerteventura desde 1880.

Su presencia, a este lado del Atlántico, se ha relacionado con migraciones excepcionales de monarcas en el continente americano, y con los vientos favorables, que pueden trasladar a la mariposa hasta Europa en tan solo cuatro días. Las benignas condiciones climáticas de Fuerteventura han favorecido la existencia de colonias reproductoras de mariposas monarca, al menos temporalmente. 

Aunque la mariposa monarca no está en peligro de extinción la subespecie migratoria se clasificó, en julio de 2022, como en peligro de extinción y se introdujo en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

El cambio climático, la deforestación o el uso excesivo de fertilizantes son algunas de las causas que han hecho disminuir drásticamente el número de individuos de mariposas monarca migratorias. 

Otras curiosidades de la mariposa monarca

  • La mariposa monarca hace su migración desde hace unos 2 millones de años. 
  • Hay una subespecie o mejor dicho, generaciones denominadas Matusalén que pueden vivir hasta 8 meses. Si lo trasladásemos a “vida humana” es como si algunos descendientes humanos viviesen 500 años.
  • El nombre común “monarca” fue dado en 1874 por el entomólogo y paleontólogo estadounidense Samuel Hubbard Scudder, en honor al rey Guillermo III de Inglaterra.
  • En México se le conoce como mariposa “cosechadora”, porque llega al centro del país en la época de inicio de las cosechas.
  • La primera descripción de la migración de las mariposas monarca la hizo Cristobal Colón en uno de sus viajes. Eso sí, no tenía ni idea de que lo que estaba viendo era la migración de las mariposas monarca. Colón observó frente a la costa de Jamaica grandes cantidades de mariposas que oscurecían el cielo como si fuesen nubes.

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