La Cochinilla en Fuerteventura

La Cochinilla en Fuerteventura

cochinilla

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La cochinilla es una plaga beneficiosa, que produce el insecto Dactylapius opuntia, que habita en las tuneras. Se reconoce fácilmente por la presencia de manchas blancas en la planta.

Su ciclo vital, desde huevo a adulto, es de 128 días. La especie presenta dimorfismo sexual, la hembra adulta, de 6 mm de longitud, tiene forma de bolita aplanada por la zona del vientre, con patas y antenas atrofiadas, y no dispone de alas. El macho es mucho menos abundante y más pequeño que la hembra, su apariencia es la de una mosca de 2,5 mm de longitud, pierde sus órganos bucales por atrofia al pasar de cría a adulto.

 El macho posee una especie de pelos con los cuales puede viajar hacia otras tuneras ayudado por el viento, para encontrar hembras y fecundarlas. Cada macho es capaz de fecundar  entre 150 y 200 hembras, el apareo dura unos 3 segundos. Cada hembra pone unos 150 huevos entre 15 o 20 días y después muere.
En Canarias los principales depredadores de la cochinilla son la mariquita, las aves insectívoras y los ratones.

El principio colorante de la cochinilla es el carmín, y con él se pueden obtener diferentes tonalidades de rojo mezclándolo con ácidos como el zumo del limón, o de violeta si se mezcla con alcalinos. El colorante extraído se utiliza para la fabricación de diversos productos que van desde el color carmín de los pintalabios, pasando por tintes para la ropa, e incluso como colorante alimenticio para el chorizo, yogurt, quesos, postres…, el conocido como E-120.

La cochinilla llegó a las islas Canarias en la primera mitad del siglo XIX procedente de México, el excepcional clima de las islas, las escasas lluvias, sus temperaturas cálidas, y las pocas tormentas, hicieron que este insecto se aclimatara pronto.
La introducción del cultivo de la cochinilla tuvo unos comienzos difíciles, puesto que algunos agricultores isleños creyeron que se trataba de una plaga. Una vez alejados estos temores la expansión del cultivo fue rápida por todas las islas.

En Fuerteventura, durante el siglo XIX, se extendió el cultivo de cochinilla especialmente en la zona centro, destacando el municipio de Antigua en el que se instaló una burguesía dedicada a la producción de cereales, barrilla y cochinilla.

cochinilla

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La cochinilla se vendía a intermediarios, que se encargaban de comercializarla fuera de la isla. Su exportación se realizaba a través de Puerto de Cabras, desde donde salieron 36.030 libras de este insecto en el periodo 1853-1860, y a través del puerto de Pozo Negro.
La recogida de la cochinilla era un trabajo duro, que era realizado por mano de obra asalariada, fundamentalmente mujeres que salían temprano de sus casas hacia los cercados de tuneras, acompañadas de burros o camellos, con sus cestas de mimbre y cucharas de latón, cuando el sol empezaba a calentar comenzaban la faena. Los meses en los que se recogía más cantidad de cochinilla eran los meses de verano.

Para recoger cochinilla hombres y mujeres se ponían un delantal que les cubría desde el pecho hasta las piernas, para protegerse de las espinas de las tuneras y de las manchas producidas por las cochinillas que se reventaban. Una vez recogida la cochinilla se extendía en una capa de pocos centímetros sobre el tablero y se dejaba una noche para que se separasen unas de otras, al siguiente día el tablero se ponía al sol y se volteaba la cochinilla varias veces para que el secado fuese uniforme.

Para matar la cochinilla se zarandeaba con fuerza sobre el mismo tablero, cogido por dos personas, durante aproximadamente 15 minutos. Una vez muertos los insectos se exponían de nuevo al sol durante dos o tres días. Después se limpiaba la cochinilla para quitarle las partículas y conseguir que quedasen con la superficie lisa, finalmente se envasaban en sacos que permitiesen airear el contenido.

El cultivo de la cochinilla no duró mucho tiempo, a raíz de la aparición de los tintes sintéticos, mucho más baratos, el precio de la cochinilla cayó en picado, y los campos de tuneras se abandonaron. La depreciación de la cochinilla junto con las sucesivas sequías desencadenaron una fuerte crisis agraria que determinó la ruina del campo y  que obligó a muchos majoreros a abandonar la isla buscando un futuro mejor.

La cochinilla no ha sido el único recurso para la obtención de tintes utilizado en Fuerteventura, no podemos olvidar la recolección de la orchilla, un liquen del cual se obtiene el color púrpura, y la cañailla utilizada en la antigüedad.

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