El enarenado

El Arenado

El Arenado o Enarenado en Fuerteventura

El Arenado o Enarenado en Fuerteventura

El enarenado consiste en la colocación de una capa de lapilli (picón), de un espesor variable de entre 10 a 12 centímetros, sobre el terreno que se desea cultivar.

La gran porosidad del picón y su carácter higroscópico, que le permite retener la humedad del medio a través de unas vacuolas que facilitan el paso del agua condensada durante la noche (la tarosá), ayuda a paliar la falta agua de zonas con bajas precipitaciones.
El picón también evita la evaporación, ya que esta capa  aisla el suelo del ambiente impidiendo que la humedad se escape por evaporación hacia la atmósfera.

Además el picón facilita el efecto denominado “mulching”, que consiste en que la capa de picón hace de colchón aislante para la temperatura. Es capaz durante el día de captar la radiación solar y elevar la temperatura del suelo, sin  embargo, por la noche no pierde la radiación terrestre y así el suelo se mantiene a una temperatura siempre por encima de la ambiental.

Otra de las ventajas de la capa de lapilli es que protege al suelo tanto de la erosión eólica como de las lluvias torrenciales.

El sistema de agricultura de arenado o “enarenado” como es más conocido en Fuerteventura, proviene de la vecina isla de Lanzarote, donde se comenzó a utilizar tras las sucesivas erupciones volcánicas de 1730 a 1736, que destruyeron gran parte de las tierras agrícolas cubriendo con un extenso manto de cenizas volcánicas numerosas zonas de cultivo.  El escritor británico George Glas, que describió las islas de Lanzarote y Fuerteventura en el siglo XVIII, recogió en sus escritos cómo las tierras se volvían fértiles tras las erupciones.

“Hasta los últimos treinta años Lanzarote no producía vino, hasta que un volcán erupcionó y cubrió muchos campos con polvo pequeño y con piedra pómez, lo cual mejoró el suelo hasta tal grado, que las parras que se han plantado aquí dan uvas”

Tras las buenas espectativas este nuevo sistema agrícola llega a Fuerteventura. Los agricultores realizaron extracciones de picón en los laterales de muchos de los conos volcánicos de la isla. En La Caldera de Gairía, Calderón Hondo y sus proximidades, Bayuyo, o casi todos los conos volcánicos cerca de Villaverde podemos apreciar estas mordidas hoy en día.

En Fuerteventura se transportaba el picón hasta las parcelas de cultivo mediante burros y camellos. Para trabajar la zona de enarenado se usaba el camello, ya que tanto las patas como la resistencia a las altas temperaturas hacían a este animal ideal para trabajar sobre el picón. Además, el camello aportaba buena cantidad de estiércol que se iba mezclando con el picón mientras se trabajaba con la “tabla de madera”, un utensilio que era tirado por el camello y que se parecía a una trilla o una gran gaveta pero con asa, y que se utilizaba para esparcir la arena volcánica por la superficie de la gavia  formando el enarenado.

Desde 1911 se  facilitó la extración de lapilli de los conos volcánicos con varias leyes. El político canario Rafael Guerra del Río se implicó para que las islas de Lanzarote y Fuerteventura salieran adelante y se redujera de manera significativa el “paro obrero”, con la Orden Ministerial de enarenados de 8 de Diciembre de 1933.

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