HOMENAJE A PABLO ESPINEL DE VERA

HOMENAJE A PABLO ESPINEL DE VERA

HOMENAJE A PABLO ESPINEL DE VERA

Hoy que nos encontrábamos cerca de Puerto del Rosario, decidimos acercarnos hasta Guisguey. Al entrar en el pueblo nos llamó la atención una gran casona majorera, en un perceptible avanzado estado de abandono. Aparcamos  el coche, cruzamos el barranco que atraviesa el pueblo y nos aproximamos hasta la casa. 

No pudimos acercarnos mucho. La casa nos despertó una cierta inquietud y decidimos darnos media vuelta. Seguimos camino a Guisguey, pasando por la Iglesia de San Pedro y la escultura “Camino al Sostiadero” obra de Silverio Lopez. Nuestro paseo termina en la recién inaugurada “Era de Pablo Espinel”. 

La Era de Pablo Espinel es un conjunto etnográfico donde se le rinde un sentido homenaje al alcalde pedáneo asesinado en abril de 1976. Aquí podemos encontrar una replica de un taro que había en su casa, un pajero símbolo del pasado agrícola de Guisguey, y un portón con un conjunto escultórico realizado por el artista Lixber Reguera, en las que están representado Pablo Espinel de Vera, su esposa Dña. Agustina Jiménez Vera y su perro bardino. También este lugar cuenta con distintos paneles informativos. Los carteles recogen fotos familiares y diversos recortes de prensa relacionados con la fatídica muerte del alcalde.

CASA DE PABLO ESPINEL DE VERA

CASA DE PABLO ESPINEL DE VERA

Pablo Espinel de Vera nació en Guisguey el 15 de septiembre de 1932, en el seno de una humilde familia. Se dedicaba a la agricultura, la ganadería, y además ejercía las funciones de alcalde pedáneo en su pueblo. Cargo que asumió en verano de 1972, tras recibir la carta del alcalde capitalino, Guillermo Martínez Soto, en la que le solicitaba ser alcalde pedáneo de Guisguey, sustituyendo a Fortunato González por cambio de domicilio.

La vida en Guisguey transcurría tranquila hasta que en la mañana del 27 de abril de 1976, cinco legionarios del Tercio Don Juan de Austria llegaron al pueblo. Estos legionarios habían desertado en la madrugada anterior del acuartelamiento de Puerto del Rosario. Entre las posesiones robadas del cuartel contaban con un subfusil, munición, una radio, una armónica y cinco cartillas de licenciamiento. 

Sobre las diez de la mañana llegaron a Guisguey, dos legionarios se acercaron con el subfusil, a la casa de Pablo Espinel para pedir agua, comida y ropa de paisano, mientras que los otros tres se quedaron en una loma cercana. Tras una fuerte discusión Pablo echó a correr, mientras uno de los legionarios le disparaba por la espalda, alcanzándole en su hombro izquierdo.

Pablo, malherido, consiguió huir hasta su casa, e intentó coger una escopeta de caza que tenía, pero no pudo siquiera cargarla y hacerle frente a sus asesinos, otro legionario descargó a corta distancia y sobre el cuerpo de Espinel una ráfaga de disparos del CETME, terminando con la vida del joven. 

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Este cruel episodio fue presenciado por su esposa que corrió a refugiarse a casa de un vecino hasta que pasó el peligro. 

Los dos asesinos del alcalde pedáneo y sus tres compañeros, fueron detenidos horas más tarde escondidos en unos tarajales, junto al mar en la Rosa del Agua. Los autores de la muerte de Pablo Espinel fueron condenados por un Tribunal Militar a 30 años de cárcel.

Este vil asesinato que sobrecogió a la sociedad majorera no ha caído en el olvido, gracias a los vecinos de Guisguey,  a la AAVV Los Pajeros, y a David de León.

Tras visitar la Era de Pablo Espinel, regresamos al lugar donde se sucedieron los hechos intentando visualizar tan inhumano acontecimiento.

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