Fuerteventura en la Fiesta de las Hespérides

Construcción del Teatro Leal 1910 – 1915

Fuerteventura, conocida por sus festividades arraigadas en la tradición, como Carnavales, Navidad o sus fiestas patronales, también albergó en el pasado eventos que, aunque efímeros, dejaron una huella significativa en la sociedad majorera. Uno de estos eventos es la enigmática “Fiesta de las Hespérides”.

Fiesta de las Hespérides.

Antes de nada comentar que, la Fiesta de las Hespérides no se celebró en Fuerteventura sino en la tinerfeña ciudad de La Laguna. Todas las islas tomaban parte activa de la misma y enviaban a sus representantes, Fuerteventura también.

La sociedad lagunera, consciente de la importancia de preservar y promover la cultura, organizaron fiestas de gran relevancia en la sociedad de la época. Estas festividades culturales encontraron su mejor escenario en el Teatro Leal de La Laguna. La Fiesta de las Hespérides marcó la inauguración del teatro el 11 de septiembre de 1915, y se convirtió en un hito cultural de hermanamiento entre las islas del Archipiélago.

Teatro Leal – La Laguna

En esta celebración única, cada isla estaba representada por un escritor y una señorita que encarnaba la alegoría de la isla correspondiente. Este acto cultural se repitió periódicamente en los años siguientes con festividades como la Fiesta de los Menceyes en 1919 o la Fiesta del Atlante en 1920, y se convirtió en una auténtica plataforma regionalista. Los más destacados poetas y escritores de las Islas Canarias de aquellos momentos, como Tabares Bartlett, Tomás Morales, Rodríguez Figueroa y Alonso Quesada, participaron en estas festividades, enriqueciendo el evento con su talento literario.

La Fiesta de las Hespérides, más que una simple celebración, fue un acto de unificación y aprecio por la diversidad cultural de las islas. Cada participante no solo representaba su isla sino que también contribuía a tejer los lazos que unían a la comunidad canaria en un tapiz cultural único. Los majoreros acogieron esta fiesta efímera como una extensión natural de su rica tradición festiva.

El Cabildo de Fuerteventura eligió, en agosto de 1915, a dos tinerfeños de la alta sociedad para que representaran a nuestra isla en la “Fiesta de las Hespérides”: Ángeles Machado y Renshaw y a Luis Rodríguez Figueroa. 

Ángeles Machado y Renshaw

Ángeles Machado y Renshaw, nacida a finales del siglo XIX en el seno de una distinguida familia burguesa y aristocrática de La Orotava, Tenerife, tuvo una vida marcada por su participación en los eventos culturales y la alta sociedad de la época.

Hija de José Lorenzo Policarpo Machado y Benítez de Lugo, un próspero comerciante orotavense, y de Benigna Eustaquia Ramona María de las Mercedes Renshaw de Orea, una rica anglosajona heredera de los Renshaw de Orea, familia con vínculos comerciales y marítimos en Tenerife desde el siglo XVI. Ángeles creció en un entorno que combinaba la influencia local y extranjera.

Desde joven, Ángeles Machado y Renshaw demostró ser una persona inquieta y participativa en los círculos culturales y sociales de la isla. Su presencia en eventos destacados como La Corte del Amor de los Juegos Florales en septiembre de 1912 o la Fiesta de las Hespérides en septiembre de 1915 reflejaba su interés por la vida cultural y su integración en la alta sociedad tinerfeña. No obstante, es importante destacar que, lamentablemente, las mujeres a principios del siglo XX a menudo eran relegadas a roles limitados, donde primaba más la apariencia y la belleza que el intelecto.

El 11 de noviembre de 1920, Ángeles Machado y Renshaw contrajo matrimonio con el joven Teniente de Infantería, don Eduardo Pintado y Martín. Al día siguiente de la boda, la pareja partió hacia la península, donde pasaron un tiempo. Sin embargo, la información sobre la actividad social y el paradero de doña Ángeles se vuelve escasa a partir de ese momento, ya que no se han encontrado documentos que proporcionen detalles sobre esta fase de su vida.

Interior del Teatro Leal – Foto: Ayuntamiento de La Laguna

Luis Rodríguez Figueroa: masón, poeta y abogado

Luis Rodríguez Figueroa (Puerto de la Cruz, 1875 – Santa Cruz de Tenerife, octubre de 1936) fue un destacado escritor y político español con una vida marcada por su activismo republicano y su participación en la defensa de los valores democráticos en un momento crucial de la historia española.

Rodríguez Figueroa inició su formación académica estudiando Derecho en la Universidad de Granada. Luego ejerció la abogacía en su isla natal. Desde sus primeros pasos en el ámbito literario, contribuyó al panorama cultural canario escribiendo en revistas literarias y periódicos locales como Hespérides, Gente Nueva y La Prensa, ocasionalmente utilizando el seudónimo de Guillón Barrús. Además, junto a Ildefonso Maffiotte, fundó la revista Castalia y fue miembro del Ateneo de La Laguna.

Su primera obra, la novela “El cacique,” escrita en 1898 y publicada en 1901, destacó por ser una denuncia valiente del caciquismo y las oligarquías que ejercían su dominio en el Archipiélago. A lo largo de su carrera, Rodríguez Figueroa cultivó diversos géneros literarios, incluyendo la poesía con obras como “Preludios” (1898), “Venus Adorata” (1902), “El Mencey de la Arautapala” (1919), “Mazir” (1925) y “Banderas de la democracia” (1935).

Además de su prolífica carrera literaria, desempeñó un papel activo en la política, abrazando inicialmente el republicanismo. A lo largo de su vida política, ocupó cargos como concejal del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz y Santa Cruz de Tenerife, consejero del Cabildo y, finalmente, diputado a Cortes por el Frente Popular después de las elecciones de febrero de 1936. Su adhesión al Partido Radical Socialista y su integración en Izquierda Republicana, liderada por Manuel Azaña, evidencian su evolución ideológica hacia posiciones más izquierdistas.

Comprometido con sus convicciones políticas, Rodríguez Figueroa destacó como abogado en los procesos judiciales relacionados con los “sucesos de Hermigua” en 1933. Sin embargo, su activismo político lo convirtió en una figura incómoda para los poderes locales, y tras el golpe militar franquista que desencadenó la Guerra Civil Española, fue detenido y posteriormente asesinado en el mar a finales de octubre de 1936.

Un comentario

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