Empacadoras manuales en el legado agrícola de Fuerteventura

Empacadora manual de alfalfa

Fuerteventura es conocida por su rico pasado cerealista que se remonta a tiempos de la colonización castellana. En un paseo por la pintoresca localidad norteña de Vallebrón, se puede descubrir un fragmento del pasado agrícola de la isla en forma de una empacadora manual de alfalfa. Esta herramienta, con su estructura de madera y tornillo de prensa, cuenta una historia fascinante sobre la tradición de Fuerteventura.

La empacadora de alfalfa, también conocida como prensa para forraje, fue una herramienta fundamental en la producción agrícola de Fuerteventura. Esta máquina manual permitía comprimir y empaquetar la alfalfa cosechada de manera eficiente, facilitando su transporte y almacenamiento.

Su diseño simple, con un marco de madera reforzado en las esquinas y una tabla conectada a un tornillo de prensa, refleja la ingeniería de una época en la que la tecnología moderna aún no había transformado completamente el panorama agrícola.

Estas máquinas manuales, operadas principalmente por hombres, eran una parte fundamental de las cosechas. Consistían en un cajón de madera robusta que se llenaba meticulosamente a mano utilizando horquillas. Una vez cargado, el forraje se comprimía con una tapa superior, que se deslizaba por el interior del cajón gracias a dos palancas laterales. Esta operación requería la fuerza física de dos hombres que hacían descender la tapa, comprimiendo el material vegetal hasta formar fardos compactos y listos para ser transportados o almacenados.

Empacadora manual de alfalfa

Las empacadoras manuales no solo eran una herramienta práctica para la recolección, sino también una manifestación de la conexión profunda entre la gente de Fuerteventura y la tierra que cultivaban. Cada carga de paja empacada con estas máquinas representaba no solo el fruto del arduo trabajo, sino también la habilidad y la destreza transmitidas de generación en generación.

En el contexto de la historia agrícola de Fuerteventura, el pasado cerealista de la isla se destaca como un capítulo importante. La alfalfa fue un cultivo clave en la isla durante buena parte de la primera mitad del siglo XX. 

Antiguamente, los campos ondulantes de cereales se extendían por toda la isla, y los agricultores dedicaban sus esfuerzos a cosechar y procesar los granos. E ahí la gran cantidad de molinos y molinas repartidas por buena parte de la geografía majorera.

Las empacadoras manuales son un vínculo tangible con una época, en la que se dependían de métodos agrícolas más simples pero igualmente efectivos. Los campos de cereal de Fuerteventura fueron testigos de la laboriosidad de los agricultores majoreros, quienes, con herramientas manuales, aseguraban la recolección eficiente de los campos, esencial tanto para el ganado como para la sostenibilidad agrícola.

Las condiciones climáticas a menudo adversas no disuadían a estos trabajadores cuya labor contribuía no solo a su subsistencia sino también al desarrollo económico de la isla.

A medida que el tiempo avanzó, la tecnología moderna se introdujo en la agricultura de Fuerteventura, transformando radicalmente los métodos de cosecha y procesamiento. Las empacadoras manuales fueron reemplazadas por maquinaria más avanzada, lo que permitió una mayor eficiencia y productividad. Sin embargo, aunque estas antiguas herramientas hayan quedado en gran medida en desuso, su presencia en lugares como Vallebrón sigue siendo un recordatorio tangible de los tiempos pasados.

Hoy en día en Fuerteventura ya no hay grandes plantaciones de cereales. Los campos han dado paso a nuevas formas de cultivo como son el tomate, el aloe vera y los olivos.

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