El halcón de tagarote o de Berbería en Fuerteventura

El halcón de tagarote o de Berbería

Fuerteventura alberga una de las especies protegidas más emblemáticas y amenazadas: el halcón de Berbería, también conocido como tagarote (Falco pelegrinoides). Esta majestuosa rapaz, está considerada en peligro de extinción según el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias.

En la comunidad científica, persiste el dilema sobre si el halcón tagarote debe considerarse como una especie independiente o como una subespecie del más conocido halcón peregrino (Falco peregrinus). Mientras algunos lo clasifican como una entidad separada, otros sostienen que es una variante regional del peregrino. Aunque las opiniones varían, muchos expertos inclinan la balanza hacia la idea de que es, de hecho, una subespecie de este majestuoso halcón.

El halcón de tagarote o de Berbería
¿Dónde ver el halcón tagarote en Fuerteventura?

El halcón de tagarote encuentra en Fuerteventura un hogar excepcional. Los biólogos de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias destacan su presencia en la isla y su reproducción habitual en áreas específicas, como los acantilados costeros.

Estas majestuosas rapaces no solo eligen los acantilados marinos para nidificar, sino que también ocupan montañas, barrancos y riscos interiores de Fuerteventura. La flexibilidad de su hábitat demuestra la adaptabilidad de esta especie única.

El halcón de tagarote o de Berbería
¿Dónde ver el halcón de Tagarote?

El área de distribución del halcón de tagarote abarca desde el norte de África hasta la Península Arábiga y el oeste asiático. Sin embargo, en el contexto español, el halcón tagarote ha elegido el archipiélago canario como su hogar, poblando todas las islas y algunos islotes como Roque del Este, Alegranza y Montaña Clara.

¿Cómo es el halcón de Tagarote?



Este halcón destaca por su llamativa paleta de colores en el plumaje. Su pecho y garganta son de un blanco resplandeciente, creando un marcado contraste con la mancha negra que rodea su característico bigote. La barriga, en un tono crema suave, se complementa con un dorso gris que aporta una elegancia silenciosa a su apariencia. En los ejemplares jóvenes, el plumaje es más discreto, con manchas menos llamativas que se transformarán con el tiempo.

De tamaño mediano, el halcón de tagarote mide entre 32 y 40 cm de longitud, con una envergadura que oscila entre 82 y 99 cm.

 Su aspecto rechoncho se debe a una cabeza grande y una cola corta. El pico azulado, corto y curvado, presenta un distintivo “el diente del halcón” en la mandíbula superior. Los ojos, fijos y feroces, están rodeados por una piel de color naranja, con un iris oscuro y una pupila negra. La cara, de un llamativo color bermellón, se desvanece hacia la nuca, creando una transición armoniosa.

Las alas estrechas y puntiagudas se extienden hasta la cola, y tanto el lomo como las alas presentan un patrón de color pizarra rayado en marrón. Las primarias, de color marrón, destacan con manchas de bermellón en su interior. 

El halcón de tagarote o de Berbería

Los tarsos, desprovistos de plumas en las partes inferiores, son amarillos y gruesos, con dedos fuertes y uñas curvas, grandes y puntiagudas. La hembra, ligeramente más grande y vívida en su coloración, añade un toque de distinción a esta especie.

La vida del halcón tagarote está marcada por sus ciclos reproductivos. En octubre, la temporada de reproducción da inicio, y es en febrero cuando comienzan a construir sus nidos. Estos nidos suelen ubicarse en repisas de acantilados o pequeñas cuevas, a veces reutilizando construcciones abandonadas de cuervos o gaviotas. La responsabilidad parental se comparte entre ambos padres, aunque la distribución precisa de tareas aún no se comprende completamente.

Durante la cría, los halcones tagarotes ponen entre 3 y 5 huevos de color blanco con manchas rojas, entre febrero y marzo. Los pollos comienzan a volar alrededor de la primera quincena de mayo, aunque continúan dependiendo de sus padres para la alimentación hasta finales de septiembre. 

La dieta del halcón tagarote consiste principalmente en aves, siendo las palomas su presa favorita, encontradas con facilidad en las zonas que habita en las Islas Canarias.

Amenazas del halcón de tagarote

El halcón de tagarote o de Berbería

Aunque su tendencia poblacional es positiva, esta ave se enfrenta a desafíos significativos. La caza furtiva y las colisiones con tendidos eléctricos son dos de los principales factores de mortalidad no natural. Además, las actividades humanas como el senderismo, la escalada y el parapente pueden causar molestias en las áreas de nidificación.

La población estimada del halcón de tagarote en Fuerteventura es de alrededor de 20 parejas nidificantes, además de 1 o 2 posibles parejas en el islote de Lobos.

¿De dónde viene el nombre de Tagarote?

La palabra “tagarote” ha evolucionado con el tiempo, pasando de describir un tipo de halcón a designar a aquellos que aspiran a vivir sin esfuerzo, aprovechándose de las oportunidades a su alcance.

El halcón de tagarote o de Berbería

La historia del tagarote se remonta al siglo XIV, cuando la palabra se utilizaba para referirse a un tipo específico de halcón utilizado en cetrería, conocido como baharí. En el ámbito figurado, el tagarote encontró su nicho en la España de los siglos XVI y XVII, donde se asociaba con hidalgos venidos a menos que, debido a su clase social, no podían realizar trabajos manuales y se veían obligados a buscar alimento de maneras ingeniosas.

Covarrubias, en su “Tesoro de la Lengua” de 1611, menciona a los “tagarotes” como hidalgos pobres que se aferraban a cualquier oportunidad para alimentarse. Estos personajes, descritos en obras literarias como “Lazarillo de Tormes” y “El Buscón” de Quevedo, vagaban hambrientos, incapaces de realizar trabajos manuales debido a restricciones legales.

El término también se utilizó metafóricamente para describir a aquellos que aspiraban a una vida por encima de sus posibilidades, viviendo a expensas de otros. La prohibición de emprender trabajos manuales limitaba sus opciones a ingresar al ejército, la marina o la Iglesia.

La investigación etimológica sugiere que la palabra “tagarote” puede tener sus raíces en el bereber, y su primera documentación data del Libro de la Caza de las Aves en 1386. En ese contexto, se refería a los halcones baharíes como aves de rapiña.

En el siglo XVI, el término adquirió connotaciones metafóricas, utilizándose para describir a personas importantes. La clasificación de los políticos como distintas “aves” se encuentra en las Rimas de Lope de Vega en 1602-1613, donde los “tagarotes” son creadores rebajados a la categoría de escribanos.

La palabra también encontró un lugar en la obra de Benito Pérez Galdós, quien la utilizó en diversas obras para describir a personajes que, de alguna manera, se aprovechaban de su entorno.

Aunque la palabra “tagarote” ha perdido su prominencia en el lenguaje cotidiano, aún se encuentra en uso, especialmente en contextos regionales y en expresiones que denotan a aquellos que buscan obtener beneficios a través de engaños o corrupción.

En la prensa de Costa Rica, por ejemplo, se utiliza como sinónimo de aprovechado, señalando a aquellos que buscan obtenerlo todo sin esfuerzo.

Un comentario

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