El camino de los presos

Caminar por Fuerteventura siempre es gratificante, a la par que instructivo. Hoy nos acercamos al “Camino de los presos” —¡¡Ni qué hubiera uno solo, en toda Fuerteventura!!

El denominado camino o carretera de los presos se encuentra al sur de Fuerteventura. Es una pista de tierra que conecta el istmo de la Pared con Pecenescal, por el flanco de Barlovento de la isla. Entre las cosas que más caracterizan esta pista son sus “pedraplenes”, zonas recubiertas de piedras planas y achatadas, en medio de las blancas arenas de Jandía.

Este camino fue iniciado o acondicionado, probablemente, con mano de obra presidiaria, concretamente por El Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados 91, aunque también se utilizó mano de obra de los medianeros de la zona.

Sí, ya sé que tanto en los carteles como en las topoguías oficiales del Cabildo pone otra cosa, exactamente esto: 

“Entre los años 1946-1948 por orden de Gustav Winter, por aquel entonces gerente de la Dehesa de Jandía. Utilizó como mano de obra la obligada colaboración de los presos políticos que el régimen franquista recluía en el campo de concentración o Colonia de Vagos y Maleantes de Tefía, en el interior de la isla, un establecimiento que se remonta a principios de la etapa republicana.”

Sin embargo, el que escribió ese texto no se fijó en que la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía no entró en funcionamiento hasta 1954. Además, Gustav Winter, por aquella época, no tenía tanta influencia como para mandar construir una carretera.

El mal llamado camino de los presos, el de Jandía, al igual que la pista que une las Salinas del Carmen con Pozo Negro, Corralejo con Majanicho, y otras tantas carreteras y pistas de tierra que hay por toda la geografía majorera, fueron iniciadas o adaptadas por El Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados 91.

¿Qué es un Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados?

Los Batallones Disciplinarios de Soldados, no son, ni siquiera, una invención del Régimen franquista. Surgieron en el Siglo XIX. Allí iban los “reclutas” problemáticos, los que habían desertado, no se habían presentado a filas voluntariamente, etc. El más conocido de estos batallones de nuestro país fue el Batallón Disciplinario de Melilla. Pero los hubo en Canarias, en la península, también en Cuba y Filipinas.

Sus componentes estaban particularmente acostumbrados a soportar una vida exigente, tanto en lo físico como en lo psicológico. Realizaban trabajos duros, principalmente, la construcción de infraestructuras. Ahora bien, todos los integrantes de estos batallones (soldados sin rango y sus mandos), pertenecían al mismo bando y portaban armas.

Tras la Guerra Civil los militares republicanos fueron encarcelados. 

El historiador Francisco Jiménez Soto nos cuenta que: 

A partir del 8 de septiembre de 1939, se crearon las colonias penitenciarias militarizadas, las cuales fueron organizadas en 110 “batallones de trabajadores”, encargados de determinados trabajos bajo la vigilancia del Ejército o de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, los soldados condenados a trabajos y los antiguos penados con servicio militar pendiente pasaron a formar parte de los “batallones disciplinarios de soldados trabajadores”, con la consideración de militares sometidos a trabajos forzados. Unos y otros formaron parte del Ejército, pero pasaron la mili picando piedra mediante la imposición por la vía de hecho, es decir, sin trámites y sin acusación por la ejecución de ningún tipo de delito. 

Los batallones de trabajos forzosos, se convirtieron en mano de obra utilizada para la construcción de obras públicas de todo el país. En Fuerteventura también.

El Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados nº 91 fue el que llegó a Canarias, en verano de 1941, procedente de la península. Estaba compuesto por 1500 personas. La mitad de ellos se distribuyeron entre Gran Canaria y Fuerteventura, el resto a Tenerife. Realizaron y pusieron los cimientos de muchas de las  pistas e infraestructuras (carreteras, aeropuertos, depósitos, presas, embalses…) que hoy en día seguimos utilizando.

Camino de los presos

La conexión de Gustav Winter con la pista que une el Istmo de Jandía con Pecenescal, se remonta a los años 40 del siglo XX. Antes de que se convirtiera en una pista para vehículos era un camino vecinal, creado y arreglado por los dueños de las tierras. Tuvo que ser reacondicionada en varias ocasiones, siendo la de 1959, la que tuvo mayor repercusión mediática y cuyo origen estuvo en la observación de un eclipse de sol.

Sí, como lees, en un eclipse de sol.  

El 2 octubre de 1959 se produjo uno eclipse total de sol, siendo una pequeña franja de Canarias, la óptima para su observación. La Punta de Jandía sería un enclave ideal para verlo.

El régimen franquista, para lavar su cara ante el mundo, invitó a científicos norteamericanos, alemanes, holandeses e ingleses, y a la televisión germana. Se levantaron pabellones para alojar a los cientos de personas que llegaban. Se instalaron depósitos de agua corriente e incluso luz eléctrica. Además se acondicionó para vehículos, tal y como la conocemos hoy, la pista de tierra que algunos se empeñan en denominar “El Camino de los presos”.

Así se recogió en la prensa el 9 de octubre 1959:

Se abrió a la comunicación por carreteras en una zona tan alargada como es la de Matas blancas hasta el mismo Faro de Punta Jandía, hasta entonces sólo apta para algún que otro vehículo especial, (…) La proeza mayor era salvar las dunas de finísima arena del Jable que separan a Matas Blancas de Pesenescal, unos diez kilómetros, donde hubo de salvarse algunas zonas con más de ocho metros de espesor de arena, siendo necesario ejecutar más de veinte empedrados a fin de que las ruedas de los vehículos no fabricaran, en el Jable, su propia fosa. Ha sido, en resumen, una labor de titanes para realizar en el espacio de un par de meses (…) Desde el Gobernador civil de la provincia, don Honorato Martín Cobos, que tanto se afanó por el buen resultado de la obra a realizar, pasando por las autoridades de la isla y los mismos dueños de la Dehesa de Jandía, con don Gustavo Winter a la cabeza, que tenía a su cargo nada menos que la ejecución de la carretera para la que había presupuestado una irrisoria cantidad, ha habido una rivalidad elogiosa por hacer cuanto humanamente era posible en honor de unos visitantes que tenían necesidad de cumplir en Jandía una misión científica trascendental. 

** Os dejamos en el siguiente enlace, la nota de prensa completa del 9 de Octubre de 1959.

Mapa de Morro Jable 1954
Mapa de Morro Jable 1954

Esta pista, por no llamarla carretera, fue la única vía de acceso por tierra, hasta finales de los años 60, para llegar a Morro Jable. En 1968 se iniciaron los trabajos de la carretera que conecta Costa Calma con Morro Jable, la que va por la costa de Sotavento.

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