Día de los Finados en Fuerteventura Rancho de ánimas

Rancho de ánimas en Fuerteventura

Cruces en Fuerteventura

Cruces en Fuerteventura

El arraigado culto a los muertos en Fuerteventura consistía tanto en la visita a las tumbas de  los familiares difuntos para depositar ofrendas y en la asistencia a misa por las ánimas, como en la celebración de la Fiesta de los Finados.
La Fiesta de los Finados, se celebraba en Fuerteventura la noche anterior al Día de los Difuntos. Tenía lugar en las zonas rurales, año tras año, con ocasión del comienzo del otoño y para mostar respeto a los finados.

Al caer la tarde se reunían familiares, amigos y vecinos  alrededor de la mujer más anciana, que se encargaba de relatar las anécdotas, recordar virtudes y contar historias de los antepasados difuntos haciéndolos presentes con sus palabras. Durante la celebración también se cantaba, se rezaba y se practicaban juegos tradicionales, mientras se degustaban los típicos productos del otoño, castañas, almendras, manzanas asadas, nueces, higos pasados, dulces… acompañados de anís y ron miel.

Los niños acudían este día a las casas de los vecinos con una talega y preguntaban: ¿Tienen  santos? Y los vecinos les daban castañas, nueces, almendras e higos pasados, entre otras cosas.
La  celebración continuaba hasta la madrugada con canciones típicas y bailes y posteriormente los jóvenes salían de las casas participando en bailes de taifas amenizados en las calles.

En Fuerteventura eran típicos los Ranchos de Ánimas, formados por personas que sabían tocar algún instrumento o tenían buena voz para cantar y que se dedicaban a rezar y cantar por las almas de los difuntos.
La identidad ritual de estos Ranchos de Ánimas tiene unas raíces tan profundas y antiguas que se pierden en la cultura pagana del Mediterráneo antiguo, su relación con antiguos ritos paganos, vinculados al culto a los muertos es evidente.

También es clara la influencia árabe, por el gran número de moriscos que habitaban en Fuerteventura durante el siglo XVI, esta influencia se muestra en instrumentos tan tradicionales como el pandero y las espadas.
Los Ranchos de Ánimas en fechas señaladas recorrían los pueblos cantando a los finados y recibiendo a cambio pequeñas cantidades de alimentos o dinero que se destinaban a sufragar las misas por las almas de los difuntos.
Se organizaban a media tarde del Día de Todos los Santos para salir esa noche, víspera del día de los difuntos, recorriendo las casas de los pueblos de la zona.

El mayordomo de la Cofradía de Ánimas, era el encargado de preguntar en cada casa “¿Se canta o se reza?”, y si se les permitía cantar improvisaban coplas referidas a los difuntos.
Estas manifestaciones músico-religiosas comprendían desde el 1 de noviembre al 2 de febrero (ciclo de Pascua).

Algunas de estas coplas quedan recogidas en el libro “Aportaciones al folklore tradicional de Fuerteventura”.

“Su padre y su madre
les viene a decir,
que en el Purgatorio
es malo vivir”.

FELIPE HERNÁNDEZ FRANQUIZ, Puerto del Rosario.

 

“Su padre, señora
me mandó decir,
que con una misa
espera salir”.

GUMERSINDA GONZÁLEZ, 83 años, Villaverde.

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