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Cueva de las Damas o de Tahaca

    Cueva de las Damas o de Tahaca

    La costa oeste de Fuerteventura se caracteriza por encontrase salpicada de escarpes rocosos y cuevas. 

    Entre los oquedales más conocidos de la isla, que atraen a miles de visitantes cada año, podríamos nombrar a las Cuevas de Ajuy, las cuevas de la playa de los Molinos, o las de las playas de la Solapa, y Playa de Ojos

    Tanto los mahos , antes de la conquista franco-normanda, como los colonizadores llegados a partir del siglo XV, aprovecharon la oportunidad que les brindaba la naturaleza y ocuparon las cuevas cercanas a la costa. Unas veces lo hacían a modo de refugio pesquero temporal, mientras que en otras ocasiones eran acondicionadas para ser habitadas o incluso como lugar de enterramiento. 

    El acervo popular ha sacado tajada de la habitabilidad de estas cuevas, creando diversas leyendas.

    Un claro ejemplo de ello lo tenemos en la Cueva de las Damas o de Tahaca.

    ¿Dónde se encuentra la Cueva de las Damas?

    Cueva de las Damas o de Tahaca
    Barranco de Esquinzo

    La Cueva de Tahaca o de las Damas es una oquedad natural que se localiza en el margen izquierdo de la desembocadura del barranco de Esquinzo. Encima de ella, se encuentra el Corral del Caballo. Ambas construcciones son protagonistas de cuentos populares, que tienen como actores principales personajes relevantes de Tindaya.

    Según relata la tradición oral de Fuerteventura, en la Cueva de las Damas vivió Ginés de Cabrera y su familia.

    Leyenda de la Cueva de las Damas 

    Ginés de Cabrera, era un humilde ganadero de Tindaya, que se había prometido en nupcias con una bella moza de la localidad. Su penosa situación económica no daba ni para pagar la dote, por lo que tuvo que emigrar, y buscar fortuna en otras tierras. Ella le aseveró que lo esperaría y que no se casaría con otro hombre. Sin embargo, pasado un tiempo y viendo que no recibía noticias de su amado, los padres de la muchacha decidieron casarla con otro hombre. 

    Cueva de las Damas o de Tahaca

    El día de la boda, entre la amada de Ginés y su nuevo  pretendiente, Ginés de Cabrera se dirigió al pueblo a galope, montado en su corcel. Entró en la iglesia y raptó a la muchacha que estaba en el altar a punto de casarse.

    La pareja, sin medios, se instaló en la Cueva de las Damas, a la vera de la Playa de Esquinzo. Allí tuvieron y criaron a sus siete hijos.

    Justo encima de la Cueva de las Damas, se ubica el Corral del Caballo, una estructura de planta circular con funciones ganaderas. Está fabricado con piedras de pequeño y mediano tamaño. En el interior hay un corral de ordeño.

    En las inmediaciones se pueden ver escasos fragmentos de piezas cerámicas y de malacofauna

    La denominación de Corral del Caballo, proviene, según el acervo popular, de ser este el lugar donde Ginés de Cabrera guardaba su caballo. 

    Cueva de las Damas o de Tahaca
    Playa de Esquinzo

    Referencias históricas a la Cueva de las Damas

    Las referencias históricas a la Cueva de las Damas son muy antiguas. A principio del siglo XVI, ya aparece nombrado este espacio como Cueva de Tahaca. Recordemos que el pago que hay justo encima de la Cueva de las Damas se denomina Casas de Taca

    (…) que antiguamente llamaban de Tahaca que esta de propia naturaleza situada en un peñasco tajado que cae a la mar a la parte del norte y su entrada a la misma mar, (…) y esta de manera su puerta encubierta que de ninguna parte puede ser entrada con arcabuces ni mosquetes (…) en ella caben (…) 700 ánimas

    Antiguamente el acceso a la cueva era fácil. Pero, los constantes desprendimientos de la pared del acantilado la han dejado inaccesible a pie. En la actualidad solo se puede llegar a ella con material de escalada. 

    Cueva de las Damas o de Tahaca

    La cueva es muy amplia. Cuenta con varios ramales, dos de ellos muy anchos que se unen a los 50 metros de la sala principal. Esta cavidad pertenece a la parte final de un tubo volcánico que parte de la base de la Montaña de Tindaya.

    ¿Existió Ginés de Cabrera?

    Los más viejos de Tindaya aseveran que este personaje existió realmente, y que, Ginés de Cabrera murió al despeñarse por el acantilado, mientras cogía pardelas.

    Quizás, el relato pretenda dejar en la memoria histórica a alguno de los múltiples Ginés de Cabrera que existieron realmente en Fuerteventura.

    El primer Ginés de Cabrera aparece a finales del siglo XV. Era vecino de Lanzarote y tuvo diversas propiedades en Fuerteventura.

    Posteriormente aparece Ginés de Cabrera Bethencourt. Fue vicario, beneficiado de Fuerteventura y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición. Fue el artífice de que no se expulsaran a los moriscos de nuestra isla.


    Inciso histórico:

    A los pocos años de la toma de Granada y el fin de la reconquista hubo dos grandes rebeliones a manos moriscas. La primera, en 1500, tras ella se impuso el bautismo forzoso de toda la población morisca del reino.

    La segunda rebelión, ocurrió en las Alpujarras granadinas en 1568. Tras su apaciguamiento, se ordenó la expulsión de todos los moriscos del país.

     


    Para que Fuerteventura no se quedara sin mano de obra, pues casi la mitad de la población de la isla era morisca, Ginés de Cabrera Bethencourt, aseguró que éstos eran buenos cristianos y habían estado al servicio de Cristianos Viejos.

    Encontramos otro Ginés Cabrera Betancor (1650-1722). Era oriundo de Betancuria, regidor de Fuerteventura y fiel servidor en las Islas del monarca Felipe V. Este personaje se casó con su prima Doña Inés de Umpiérrez Armas Jerez Villavicencio.

    Entre los últimos Ginés de Cabrera, hallamos otro de cierta importancia. También tuvo de segundo apellido Betancourt, fue uno de los “Coroneles” de La Oliva. Nació en 1723 y falleció a los 43 años.

    Para concluir, os dejamos este pequeño relato del poeta de Tindaya Pancho Moséguez.

    ABUELO
     
    
     Voy a relatar una historia,
     si la puedo recordar,
     me la contaba mi abuelo
     cuando yo empezaba a hablar. 
     
    
     Los caletones de Taca,
     son un misterio profundo, 
     donde vivió un matrimonio 
     siete hijos trajo al mundo.
     
    
     Que la casa allí existe,
     nunca se puede borrar
     es la Cueva de las Damas 
     que tiene puerta al mar.
     
    
     Una noche muy oscura 
     él de la cueva salió
     con su mujer y sus hijos 
     a Betancuria marchó.
     
    
     Cuando iba por media cuesta 
     al cura se encontró:
     “Aquí le traigo a mis hijos
     y a bautizarlos voy yo”
     
    
     “Mucho lo siento hermanito
      pero hoy no puede ser, 
     porque voy a Santa Inés 
     que murió una mujer”
     
    
     “Yo soy Ginés Cabrera
     y no vacilo un segundo,
     si no hace lo que digo 
     lo quito de este mundo”
     
    
     Siete hijos que tenía, 
     siete razas que sacó
     creo que de ahí viene 
     esta generación.

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